Figuras nocturnas.
Octubre 7, 2007 por cartmanlandia
Durante un chingo de tiempo, como año y medio para ser más precisos, trabaje en un horario pinchepinche. Tenía que estar a las diez de la mañana, salía a comer a las cuatro de la tarde y regresaba a las siete de la noche, para terminar como a las dos/tres de la mañana del siguiente día.
Esas excursiones de madrugada, además de ponerme en la madre a mi sistema nervioso, gracias a la nicotina/cafeína/lo que sea que tengan los pinches gansitos, me hicieron ver la parte de la ciudad, dependiendo de donde chingados estaba, que nadie ve o que quieren ignorar.
Ejemplo 1. Las gordas putas. No son como las escorts de categoría, de miles de pesos que te apantallan con su cabellera lacia y sus tacones chidos. Nel. Estás eran putas de años, de las que empezaron el business, y que ora nomás le alcanza para ofertarse lo más barato que puedan.
Ejemplo 2. Un pinche homeless que me sacaba unos pinches pedotes. Le daba por acomodarse en la entrada del edificio en donde trabajaba. Olía a pinche perro mojado y no le subía el agua al tinaco. Cuando escuchaba que iba cerrando las puertas, se ponía a gritar como pendejo. Eran unos pinches aullidos como de perro atropellado. Yo le gritaba desde dentro que se callara, pero nomás no pelaba ni madres. En una ocasión baje con una pinche botella de agua y se la deje ir. Se echó a correr como loco. Antes de cambiar de chamba, tenía como una semana que no lo veía. Ojalá y esté bien.
Ejemplo 3. Las taquerías chingonas y las pinches. Eso fue una ventaja. Conocí los lugares abiertos en horario nocturno para tragar algo sin pedos. También conocí las taquerías que, apenas acabas de tragar, tienes que manejar como pinche niño azotado, por la diarrea que se arriba de inmediato.
Ejemplo 4. Las tienditas de 24 horas. ¿Quieres un pomo, cigarros, refresco, dulces, papitas? ¿A las tres de la mañana no hay ni madres? No hay pedo, ya conocí todas las pinches tienditas de rejita que nomás tocas y pides. Se manchan sus calzones con los precios, pero ni pedo. ¿A donde corres si no hay más que ahí o ahí?.
Ejemplo 5. Los pinches dealers. Derivado de conocer las tienditas del ejemplo anterior, también conocí a quienes entregan el periquito, el watito, el churrito, las anfetas o lo que se te antoje para un rato de sano humor. La neta nunca les pedí a esos cabrones. Piden mucha feria por un churrito y quien sabe que mierda te vendan. De los seis que conocí, a dos los apañaron los pinches tiras y a otro se lo chingaron sus clientes, por vender mierda mal hecha.
Ejemplo 6. Las putas chidas. Sólo dos sitios conocí que se manejaban como las antes conocidas casas de citas. Viejas buenas, alcohol chingón, musiquita, cuartos limpiecitos, dominó con los visitantes como uno. Nada de pedos. El que hace panchos, lo mandan derechito a chingar a su madre y no vuelve a entrar.
Ejemplo 7. Los pinches policías culeros. Esos weyes, en la madrugada, nomás andan viendo a quien se chingan. Me detuvieron como cuatro veces. Luego ya nos hablabámos de
“no estés chingando y deja ir a dormir”.
Ejemplo 8. Los grafitteros y creadores de pegatinas. Estos weyes son a toda madre. Una noche se treparon a mi ranfla como seis weyes, y los anduve llevando a donde habían ubicado paredes chingonas para hacer su arte. Los de las pegas nomás se agarraban una calle y se iban trepando a los postes para dejar sus pegas. Pura buena vibra con esos cabrones.
La neta, extraño todo eso. La ciudad, de noche, se ve más chingona que en el día. Por lo menos no hay tanto pendejo histérico gritándote, o rucas que en sus autos usan el claxón como si cada que le pisarán les metieran un dedo en el culo. Ni pedo.
Esas tiendas nocturnas si se pasan de careras el Tonny Ayans en 50 ó 60 varos, no me chinguen.
Feliz día de la lagaña.
Las putas gordas, y hay un chingo mas wey
bue me encanta quiero q sigas asi
bue cahus besosss
agregame